viernes, 7 de octubre de 2016

Nuestra opinión sobre... la cuna Next 2 me

Esta semana hemos dicho adiós a la minicuna de Martí. Des de mucho antes de que nuestro hijo naciera teníamos claro que queríamos practicar el colecho, pero preferíamos no tener a nuestro bebé en nuestro colchón, sino que queríamos que usara una cuna adosada a nuestra cama. Es por eso que, tras valorar las diferentes opciones del mercado, nos decidimos por la minicuna Next 2 me. 

La Next 2 me es una minicuna de la marca Chicco. Aguanta hasta los 9 quilos y está homologada hasta los 6 meses. Esta minicuna tiene la diferencia respecto a las otras de que uno de los lados puede abrirse mediante unas cremalleras de modo que se puede acoplar a la cama de matrimonio. Además cuenta con 6 alturas diferentes que permiten adaptarla a la medida de la cama. A su vez, las patas se pliegan de manera que se puede acoplar a canapés. Se trata de una cuna de lona con la base metálica. Finalmente, tiene ruedas en una de las patas para poderla transportar. Una cuna perfecta, verdad? 



Hace ya más de un año que tuvimos que comprar la minicuna y en ese momento no había nada más parecido en el mercado, así que tras ver la descripción del producto, sin duda vimos que la Next 2 me era la cuna que necesitábamos. Qué equivocadas estábamos... 



El día en que montamos la cuna tuvimos nuestra primera decepción. Nosotras tenemos un canapé con un colchón muy alto, cual fue nuestra primera sorpresa cuando al montar la cuna nos dimos cuenta de que los 6 niveles que ofrecía no eran suficiente para llegar a la altura de nuestra cama. Así pues, ya de primeras, Martí no quedaba al nivel de nuestro colchón sino unos cinco centímetros por debajo. Bueno, era solo un pequeño problemilla frente a las múltiples ventajas que ofrecía nuestra maravillosa cuna. 



El segundo problema surgió cuando nació Martí y quisimos trasladar la minicuna de la habitación al comedor. En casa tenemos un largo pasillo para llegar de un sitio a otro, pero se trata de un pasillo con medidas estándar, no muy estrecho ni muy ancho, con puertas estándar. Pues segundo problema: las patas de la minicuna no pasaban por las puertas, con lo cual las teníamos que plegar para poder trasladar la cama. Así pues, esas maravillosas ruedas no nos servían para nada, ya que con las patas plegadas las ruedas quedaban inutilizadas. Y para más inri, las patas no tienen un tope que las mantenga plegadas, sólo se mantienen plegadas cuando están en contacto con el suelo, cuando las patas se levantan vuelven a su posición original. Así pues, no solo teníamos que trasladar la cuna con las patas plegadas, sino que tuvimos que idear un sistema con unas cintas para mantenerlas plegadas a pesar de que éstas no estuvieran en contacto con el suelo. Bueno, segundo problema, que nos causaba algún inconveniente más, pero claro, la cuna tenia tantas otras ventajas... 



Así pues, de momento teníamos una minicuna de colecho que no llegaba a la altura de nuestra cama y que era dificilísima de trasladar por casa... 


El tercer problema llegó cuando tocó poner a Martí a dormir allí. Ya des de la primera noche, llevábamos a Martí profundamente dormido y era ponerlo en la minicuna y de pronto: AAAAAHHHH! Se ponía a llorar desconsoladamente. Intentamos ponerlo de mil maneras, sacado nuestros dotes de ninja, pero nada, como mucho aguantaba en la cuna 10 minutos. Así, estuvimos probando con ella durante los dos primeros meses de vida de nuestro hijo. Al final nos rendimos y lo pasamos a nuestra cama. A los cinco meses decidimos volver a probar la cuna. Lo intentamos unos quince días, pero a lo sumo dormía 1 hora dentro de nuestra maravillosa minicuna, mientras que durmiendo en nuestro colchón dormía 3 o 4 horas seguidas. Así pues, finalmente nos dimos por vencidas. La cuna ha estado montada hasta ahora, en parte porque siempre hemos tenido la esperanza de que algún día Martí la usara, pero ahora que ya pasa de los nueve quilos debemos aceptarlo, nuestro hijo no va a usar nunca nuestra supersonica minicuna. Así pues, durante estos meses ha sido un sitio perfecto para guardar cojines que después usábamos para asegurar a nuestro hijo en nuestra cama, como mesilla de noche gigante, para hacer de barrera para que Martí no cayera de la cama... vaya exactamente para lo que la compramos... 



Así pues, nuestra opinión sobre la minicuna Next 2 me no es demasiado positiva. En primer lugar no es una cuna pensada para trasladarla por una casa estándar. En segundo lugar, no se adapta a todas las camas. Y finalmente, a nuestro hijo no le ha parecido lo suficientemente cómoda para dormir. Si ahora, sabiendo lo que sabemos, tuviéramos la oportunidad de decidir si comprar una minicuna o no, sin duda nos ahorraríamos el gasto, seguramente no compraríamos ninguna minicuna directamente.

domingo, 2 de octubre de 2016

Educar en tribu

Como ya hemos explicado en otras ocasiones, nosotras somos de esas personas que antes de tomar una decisión o de hacer una compra nos documentamos, buscamos opiniones, leemos libros... Es por eso que cuando nos propusimos ser madres, Aroha y yo empezamos a buscar información sobre diferentes temas de maternidad y clínicas de fertilidad. 

Uno de los sitios donde encontramos más opiniones fue en un foro catalán llamado SocPetit. Así, poco a poco nos hicimos asiduas a él. Un día, navegando por allí encontramos un grupo titulado madres de noviembre de 2015. Aroha se unió rápidamente al grupo. Como el título explicaba, éste estaba formado por madres que tenian que dar a luz en noviembre de 2015 (igual que nosotras). El hilo del foro llevó a crear un grupo de Facebook y el grupo de Facebook derivó en un grupo de Whatsapp. Así, 20 madres muy diferentes, con trabajos muy diversos, compartíamos dudas, situaciones y conocimientos sobre el embarazo y la maternidad. Este grupo fue de gran ayuda sobre todo para Aroha. Alrededor nuestro no había nadie más embarazado o con bebés pequeños y nuestros conocidos con hijos tienen formas de educar que se alejan de lo que nosotros teniamos planeado para Martí. Gracias al grupo nos dábamos cuenta de que todo lo que estabamos pasando era normal, que las nauseas, el dolor de ciatica, el cansancio... todo era habitual. Así, gracias al grupo no nos sentiamos solas. Cuando hace tiempo que has pasado por un embarazo o por la maternidad los recuerdos que conservas suelen estar algo diluidos. Así, muchas veces preguntas a gente de tu alrededor como fue su embarazo y muy probablemente te diran que fue un camino de rosas. Probablemente no recordaran lo cansadas que se sentian, lo sensibles que estaban, como les dolía la espalda... 



Y de ahí sacamos el concepto de educar en tribu. Cuando eres madre no duermes, vas cansada, hormonada hasta los topes... y además mucha gente de tu alrededor se cree con el derecho de opinar y meterse en todo lo que haces. Muchas veces te sientes un bicho raro, poco comprendida... Para nosotras ha sido clave el hecho de buscar grupos, ya sea via whatsapp o presenciales, donde compartir dudas, preocupaciones o simplemente donde expresar como nos sentíamos sin ser juzgadas, donde otras madres que han pasado por situaciones como las tuyas te ponen la mano en el hombro y te dicen: es normal que te sientas así, yo también pasé por esto, pero no te preocupes, todo pasa. 


Hay muchos grupos de este tipo. En los centros de salud se ofrecen cursos preparto y post parto. También se ofrecen grupos de lactancia en centros cívicos, grupos de porteo, o simplemente grupos de acompañamiento a la maternidad. Además suelen ser grupos donde la mayoría de los asistentes son pro lactancia materna y buscan una crianza respetuosa para sus hijos, con lo que situaciones que para mucha gente de tu alrededor parecen de otro planeta, en este tipo de grupos son de lo más normal. Por ejemplo, no es raro encontrar familias que aplican el método BLW de introducción a la alimentación complementaria o siguen las pautas del movimiento libre de Pickler (hablaremos de estas dos corrientes en próximos posts).


En este post queremos agradecer a todas estas madres que han formado y siguen formando tribu con nosotras en el embarazo y la crianza de Martí, en especial a vosaltres (mares de novembre), y animar a todas las madres, con bebés o embarazadas, a que se unan a este tipo de grupos, porque quizás te parezca que tu embarazo va perfecto, que la crianza de tu hijo es la mar de fácil y que poco te pueden aportar, o que poco puedes aportar tu en este tipo de grupos, pero seguro que compartir experiencias con otras madres te puede ayudar tanto a ti como a las demás asistentes. Sobretodo creemos que son interesantes los grupos de lactancia, ya que muchas mujeres abandonan la lactancia materna por falta de buen asesoramiento. Esperamos que os animéis a apuntaros a algún grupo y que nos expliquéis vuestras experiencias en ellos!

viernes, 23 de septiembre de 2016

La semana más triste

Quizás muchas de las personas que lean el post de hoy no me entenderán o me tacharan de exagerada. Yo incluso me creía más fuerte…pero sé que entre todas las personas que tienen el título de madre o padre las hay que se sentirán identificadas con mis palabras, las que al leer el post de hoy recordaran con nostalgia su semana más triste y quizás el corazón les dé un pequeño saltito en el pecho. 

Yo, que llevo años trabajando en educación, he tenido la suerte de poder ser tutora de esos pequeñines de tres años que empiezan en el cole de los mayores, y yo, como casi todas, (y no digo todas porque sería osado por mi parte ya que no las conozco a todas) he pronunciado esas fantásticas frases de: no pasa nada!!, si se le pasa en cinco minutos! En cuanto te vas deja de llorar y se pone a jugar!! No te preocupes la mama ya viene!! 

 He podido ser de las pocas afortunadas que trabajando en España he podido alargar el tiempo de baja por maternidad para poder estar en casa con mi hijo. Y digo afortunada, porque nos las hemos podido arreglar para pasar sin mi sueldo una vez se me acabaron las fantásticas 16 semanas de permiso de maternidad que el sistema español te brinda para dedicarte en exclusiva a la crianza de tu recién nacido (ese es un tema que me daría para escribir un libro, pero no ahondaremos ahora en él). También tengo la suerte o la desgracia, según se mire, de no estar fija en un centro escolar, cada año me envían a cubrir un puesto diferente, esto me permite empezar el curso sin esas miradas recriminadoras por haber estado un curso escolar de baja, o esas conversaciones en las que no te enteras de nada porque el tiempo no se detuvo mientras estabas en casa. 

 Pues bien, este verano estaba tranquilamente jugando con Martí cuando sonó mi teléfono y vi en la pantalla que era el director del último centro en el que había trabajado. Este me llamaba para comunicarme que en el centro había surgido una plaza y querían contar conmigo para cubrirla. Después de hablar mucho con Gina y valorar los pros y los contras de volver a trabajar o quedarme un año más en casa, decidimos que aceptaría la vacante y volvería en septiembre al mundo laboral. Y aunque hemos disfrutado de un verano en familia estupendo, septiembre ha llegado y con él, el momento en el que Martí y yo nos hemos tenido que separar. 

Cuando te encuentras en esta situación vives sentimientos encontrados, por una parte te hace ilusión volver a la rutina, volver a ser tu, tener tu espacio en el que realizar aquello que te gusta, vestirte con decencia sin llevar la camiseta llena de mocos… Pero al mismo tiempo, sientes un vacío en tu interior, sientes que dejas una parte de ti en el jardín de infancia. Cada día te vas a trabajar con el corazón encogido. Te alejas hacia el coche dejando atrás el llanto desesperado de tu hijo, que aunque se lo intentas explicar no entiende porqué lo abandonas con esas personas desconocidas que le dicen que estará bien. Tu hijo, ese pequeño al que durante sus primeros meses de vida has intentado evitar los llanto y los malos momentos, se pasa medio día llorando y tu no puedes hacer nada por consolarlo des de la distancia. Estas en el trabajo intentando dar lo mejor de ti, pero no puedes evitar preguntarte cómo estará pasando el día. Miras el reloj contando los minutos que quedan para volver a casa y ver esa sonrisa que sólo él te sabe ofrecer, esa sonrisa que te demuestra lo importante que eres para él. Pero el tiempo pasa muy rápido y antes de darte cuenta vuelve a sonar el despertador y se vuelve a repetir la dolorosa escena de cada mañana. 

Y así, a lo tonto, van pasando los días y por fin llega el esperado fin de semana. Esos dos días que ahora disfrutas más que antes, si cabe, en los que vives los momentos cotidianos como grandes acontecimientos y que poco a poco te ayudan a olvidar la semana. Sin duda, la semana más triste.

viernes, 16 de septiembre de 2016

DIY: nuestra primera pintura

Esta semana queríamos explicaros una actividad para aprovechar los últimos fines de semana que quedan de calorcito antes de que entre de pleno el otoño.

El fin de semana pasado, aprovechando que aun podíamos estar en el jardín, preparamos la primera sesión de pintura de Martí. Como muchas maestras de infantil, nos apasiona el arte y ya hacía muchos días que teníamos ganas de empezar este tipo de actividades con nuestro peque. Hemos esperado a que Martí gateara de rodillas para que pudiera moverse de forma autónoma hasta la pintura y por el papel.

La actividad estaba pensada para llevarla a cabo con un bebé de 9 meses. Oh! Pánico! Si se ponen todo en la boca! Como es bien sabido, los bebés exploran el mundo que les rodea a través de su boca, gracias a ella conocen sabores, texturas y propiedades de los objetos. Es algo natural y por lo tanto, evitar que lo hagan es prácticamente imposible y además iría en contra de su evolución. Es por eso que para hacer pintura con Martí preparamos una mezcla comestible pero que a su vez no tuviera un sabor extremadamente agradable, ya que así empezaría a aprender que la pintura no se come. Hay muchas otras maneras de hacer pintura comestible (con yogur por ejemplo), pero muchas de ellas no permiten guardar el resultado final. En cambio, esta mezcla sí que lo permite. Sí, podríamos haber usado una pintura de dedos convencional, pero nuestra idea era dejar experimentar al niño y no tener que estar encima de él. La pintura de dedos ensucia mucho más, y a pesar de que no es tóxica, no está pensada para que el niño se la coma. Además, se trata de una pintura más densa, que se presenta en tarros pequeños y Martí aún no está preparado para mojar la mano para pintar en un tarro tan pequeño de forma autónoma.

Para preparar la pintura usamos agua, sal y harina a partes iguales (con media taza de cada elemento sale bastante pintura). Lo mezclamos muy bien en un bol hasta que quedara una mezcla homogenea. Se puede hacer pintura más o menos densa añadiendo más o menos harina. Luego añadimos unas gotas de colorante alimentario en gel (de Mercadona mismo). En este caso usamos solo los cuatro colores que teníamos: rosa, azul, verde y amarillo. Aunque se pueden hacer muchísimas combinaciones de colores mezclando los cuatro básicos.

Para presentar la actividad pegamos al suelo un trozo grande de papel de embalar. En cuatro platos pusimos la pintura tal y como muestra la foto. 
 

Pusimos a Martí en pañal (desechable para no manchar los de tela) y lo sentamos en medio del papel. Él de forma autónoma se acercó a uno de los platos. Lo cogió, puso la mano, probó la pintura y la esparció por el papel. Cuando terminó con un plato fue a por otro y volvió a seguir el mismo proceso (Coger el plato, poner la mano, probar su contenido y esparcirlo por el papel). Estuvo aproximadamente cinco o diez minutos por plato. Luego estuvo gateando encima del papel y cuando se cansó, se fue.

La producción final fue esta:

En este caso (como en tantos otros), el resultado no era importante, se trataba de que él experimentara, conociera texturas nuevas con diferentes partes del cuerpo, empezara a analizar los colores, pero sobretodo que se lo pasará bien, y sin duda creo que lo hizo. 
 
Finalmente todos nos tiramos a la piscina y así todo quedó limpio en un periquete.

Si no tenéis balcón o jardín para poder hacer pintura en gran formato, una buena idea también es hacerlo en la ducha, ya que permite limpiarlo todo muy fácilmente.
Esperamos que os animéis a probarlo con vuestro peques y nos enseñéis los resultados etiquetandonos con el hastag #dosmamisenconstrucion !!

viernes, 9 de septiembre de 2016

Qué hay que llevar al hospital?

Cuando se va acercando la fecha del parto, la mayoría de embarazas, sobretodo si son primerizas, se ponen nerviosas con la preparación de la famosa canastilla, o dicho de otra forma, la bolsa de cosas para el hospital.

Normalmente cada hospital tiene su lista concreta de cosas, aunque todas son muy similares. En nuestro caso, la lista nos la dieron en las clases pre-parto, aunque se podía encontrar en la web del hospital. Hay que admitir que la mayoría de listas no se han modernizado mucho y suelen pedir cosas que muchas familias descartan de primeras. En este post os explicaremos qué llevamos nosotras y cómo organizamos la bolsa.

 Lo primero que debes decidir es donde vas a colocar todas las cosas que tienes que llevar. Hoy en día, venden un sinfín de bolsas monísimas diseñadas para ese cometido. Nosotras teníamos la intención de ir caminando al hospital, si las contracciones nos lo permitían y si nos pillaba el momento en casa, por ese motivo, decidimos que lo mas cómodo era llevar una maleta de ruedas tipo maleta de cabina de avión. Este sistema nos permitía no tener que cargar peso e incluso poder apoyarse en el caso de tener una contracción fuerte a medio camino.

Siguiendo la lista del hospital teníamos que llevar:

  • PARA LA MADRE:
  • 3 camisones o pijamas abiertos por delante. Yo no soy nada adepta a los camisones, ya que te acuestas monísima y te levantas con toda la ropa arrugada a la altura del cuello. Por ese motivo me compré en Primark tres pijamas de manga larga de franela con camisa abotonada. Graso error!! En el interior de los hospitales la temperatura es contraria al exterior. Si fuera es invierno y hace frío, dentro del hospital hará un calor horroroso, porque las calefacciones están a tope, y por el contrario, si fuera es verano, dentro del hospital hará un frío que pela a causa del aire acondicionado. Así que si queréis mi humilde consejo, no os fieis de la época del año en la que estáis, llevad al hospital ropa contraria a esta. Martí nació en noviembre y Gina tuvo que ir a casa a buscar ropa de verano!

  • Discos de lactancia: yo aproveché todas las muestras que nos habían ido regalando.
  • Sujetadores fuertes. Encontrar sujetadores de lactancia que te aguanten el pecho en su sitio, sobretodo los primeros días que se hinchan como globos, que sea cómodo y encima bonito no es una tarea nada fácil. Hay gente que opta por no llevar sujetador para estar más cómoda, el problema, al menos en mi caso, es aguantar los discos de lactancia para no acabar empapada de leche. Por lo que en este campo es difícil aconsejar, ya que cada mujer según su talla, si gotea leche, si le gustan más deportivos o más femeninos, ... le sentaran mejor un modelo u otro de sujetadores. Yo compré unos en Primark que hasta la fecha son los que mejor me han ido, y eso que más tarde compré otros de precios más elevados.

  • Bragas de ropa o de papel. Las bragas de papel que normalmente puedes comprar en farmacias y que tanto se estilaban hace treinta años atrás en las maternidades, han perdido bastante auge en la actualidad. La verdad es que no son nada cómodas, suelen aguantar poco tiempo en su lugar y a veces incluso se rompen. Eso sin comentar nada respecto a sus tallas y lo sexis que son... Por ello opté por comprarlas de algodón negras. Hoy en día podemos encontrar ropa interior muy muy económica o incluso llevar al hospital aquellas que están un poco viejas. Pensad que nadie nos la va a ver y puede haber bastantes probabilidades de que se manchen de sangre.
  • Neceser con las cosas necesarias de aseo. Tened presente que no necesitáis muchas cosas, las básicas para ducharos y asearos. Yo no os recomendaría usar cremas o colonias, ya que para vuestro bebé será mejor reconocer el olor de su mamá sin interferencias para sentirse más seguro.
  • 1 paquete de compresas de algodón. La mayoría de personas las compra en la farmacia. Yo opté por comprarlas en Mercadona, ya que eran mucho más baratas. Y debo decir que estoy contenta con el resultado y con el ahorro de dinero.


  • 2 toallas (una de ducha y una de mano). Yo opté por llevar toallas de microfibra, ya que ocupan muy poquito, casi no pesan y se secan rápidamente. También os recomendaría que la que utilicéis para la ducha sea de color oscuro o vieja, ya que puede acabar manchada.
En las listas de hospital no suele incluir nada más para la madre, pero yo os recomiendo que pongáis también en la maleta unas zapatillas para caminar por la habitación, unas chanclas para la ducha, el cargador del teléfono y la cámara de fotos y os olvidéis de poner libros, portátil, pasatiempos... ya que no tendréis ni tiempo ni ganas, ya que en el momento en que vuestro bebé duerma y las visitas os den un respiro estaréis deseando descansar.

  • PARA EL BEBÉ:
  • 1 cambiador plastificado. En nuestro caso nos dieron un empapador de plástico en el hospital, con lo que el cambiador no lo usamos.
  • 3 baberos. Nosotras ni tan solo los llevamos. La comadrona nos dijo que no eran necesarios, y menos si das el pecho. Lo que no incluye la lista y puede resultar necesario es alguna toalla de algodón pequeña o gasa por si el bebé regurgita.
  • 1 paquete de pañales. Con que llevéis medio paquete será más que suficiente.
  • 1 paquete de toallitas húmedas. Básicas para limpiar el meconio. Nosotras llevamos un par de paquetes de esos de muestra que ocupan y pesan poco. Nuestra intención era usar esponja y jabón ya en el hospital, pero al final nos fue más práctico usar toallitas allí.
  • Leche hidratante y/o aceite de almendras dulces. Jabón, peine, cepillo, esponja... Cada día, las enfermeras del hospital se llevan al bebé para asearlo, por lo que no necesitas llevar nada. Además, los primeros días es mejor evitar las cremas y jabones.


  • 3 arrullos de ruso. Da igual si son de ruso o de filipino, 3 arrullos normales, como a vosotros os gusten, eso si, mejor de fibras naturales. Uno de los arrullos será para la sala de partos, para subir al bebé tapado hasta la habitación. Pensad que este es fácil que se manche, así que nosotras compramos tres arrullos de algodón y el más sencillo fue el que llevamos a la sala de partos.
  • Un gorro, 4 pares de calcetines, 4 braguitas de perlé, algodón o lana, 4 jerséis de perlé, algodón o lana, 4 camisetas de algodón o bodi.

  • Aquí viene la parte complicada de la canastilla, uno lo lee y le surgen mil preguntas y dudas. En realidad la cosa es mucho más fácil de lo que parece. La idea es que cada bebé necesita 4 mudas para el hospital, un para la sala de partos y 3 para los días de ingreso (seguro que algunas no las usarás, pero por si acaso). A las enfermeras les da igual que lleves un jersey de perlé, o lo que tu quieras. Nosotras montamos 4 bolsas con una muda en cada bolsa. En ellas pusimos un bodi, un pijama entero y un gorro. Aconsejamos que evitéis al máximo usar muchas piezas diferentes. Es importante que el bebé se sienta cómodo y por lo tanto, lo mejor es una sola pieza, con los pies cubiertos. Nada de calcetines, se les caen y el calor se les puede ir por los pies. Tampoco usamos ningún jersey, en caso de querer tapar al niño, nos pareció mejor usar los arrullos. Pensad que igual que antes os hemos dicho que para nosotras hace calor, para el bebé también.
    Queríamos hacer especial mención al uso de manoplas en recién nacidos. Nosotras estamos fervientemente en contra de ellas. Los bebés empiezan a explorar y conocer el mundo a través de sus manos, así que el uso de manoplas aísla al pequeño del mundo y lo hace sentirse inseguro. Es verdad que algún bebé nace con las uñas un poco largas, pero es preferible limarse-las con una lima bien fina o arriesgarse a que se haga algún rasguño a usar manoplas.


    • PARA EL ACOMPAÑANTE:
    Normalmente en las lista del hospital no suelen hacer mención a los acompañantes, pero son una parte importante a tener en cuenta. Pensad que la persona que os acompañará durante todo el proceso de parto pasará las mismas horas en el hospital que vosotras, ya que no se querrá perder ni un solo momento y a menudo no suelen ir a casa a cambiarse hasta el día después del parto. Es por ello que recomendamos llevar:
    • Algo de comida, como por ejemplo fruta, galletas, bocadillos.... y algo de bebida. Vosotras no podréis comer hasta después del parto cómo medida de prevención por si tuvierais que entrar en quirófano de urgencias, pero vuestro acompañante necesitará energía para poder acompañaros durante el proceso.
    • Ropa cómoda para cuando os instalen en la habitación, sobretodo si tenéis que pasar la noche.
    • Una muda para cambiarse al día siguiente.
    • Cosas para asearse (desodorante, cepillo de dientes...)

    Nosotras además de la maleta de ruedas que suele quedarse en el coche o en unas taquillas hasta después del parto, preparamos una mochila pensada para entrar en la sala de partos. En esta pusimos la bolsita con la primer muda del bebé, la comida del acompañante, agua, bebida isotónica o zumo de manzana para hidratarnos durante el proceso de dilatación, el plan de parto y el carnet del embarazo, DNI, la cámara de fotos o vídeo ( en el caso de querer documentar el proceso) y teléfono. En algunos hospitales tenéis la posibilidad de poner música mientras dilatáis, por lo que podes llevar un pendrive o CD. En esta mochila podéis poner todo aquello que creais que vais a necesitar durante el parto.

    Esperamos que os haya sido de ayuda el post. Si alguien se anima, nos encantaría que nos explicarais que llevasteis vosotras al hospital.

    viernes, 26 de agosto de 2016

    Libros recomendados: embarazo

    Con el post de hoy nos gustaría iniciar una nueva sección, y aunque muchas de vosotras al leer el título de la entrada hayáis pensado que no va con vosotras, ya que hace mucho tiempo que dejasteis de practicar este placentero hábito, no nos gustaría dejar pasar la ocasión de recomendaros diferentes libros que nos hemos leídos y hemos encontrado interesantes (o no), para que si tenéis ocasión disfrutéis de ellos a los pies de la piscina, aunque nos queden pocos días para ello. También los podéis dejar para disfrutarlos en tardes frías del próximo invierno o en futuros embarazos jeje.

    Las personas que nos conocen saben que somos unas gran devoradoras de libros y que nos encanta leer sobre temas que nos interesan. A veces también somos criticadas por ello, ya que a menudo hacemos referencia a diferentes autores para justificar la manera en la que hacemos las cosas. Cuando nos enteramos del positivo de nuestro embarazo y lo hubimos digerido bien, nos pusimos manos a la obra en busca de libros relacionados con el embarazo y la crianza. Para que no se haga excesivamente largo, hoy os hablaremos de los libros que nos hemos leído relacionados con el embarazo, y que nos ayudaron tanto a saber como iba evolucionando el bebé dentro de la barriga, como a perderle miedo al parto.

    El primer libro que nos leímos, debido a su éxito de ventas y a diferentes recomendaciones de amigas fue:
    • “Qué se puede esperar cuando se está esperando” (H.Murkoff; S. Mazel): Es un libro americano adaptado al español, cosa que se nota en las referencias que se leen en el trascurso del libro y con las que te sientes poco identificada. Aunque es práctico, debido a que esta organizado por trimestres y te explica semana a semana la evolución del bebé, los cambios físicos que puedes sufrir durante el embarazo, las pruebas médicas, etc. es bastante tradicional y “carrinclon”. A nosotras no nos aportó mucha información nueva sobre el embarazo y ninguna sobre crianza. Está muy enfocado a las parejas tradicionales, y en él aparecen varios “remedios de la abuela” tanto para quedarse embarazada como para paliar diferentes síntomas del embarazo. CONCLUSIÓN: No nos gustó mucho aunque si que nos sirvió para seguir por encima la evolución del embarazo.
    • Vamos a ser padres” (E. Roca; C. Basil): Este libro, al igual que el anterior, pretende ser una guía de embarazo que abarca desde la gestación hasta el pos-parto. Está escrito por la periodista Elisenda Roca y la ginecóloga Carlota Basil. El libro se organiza igual que el anterior, dividido por semanas y escrito en preguntas cuyas respuestas son muy concretas. Aunque no profundiza en detalles técnicos, el libro sirve para situarse y contesta aquellas preguntas que sueles hacerte al inicio del embarazo. Está escrito de una forma muy amena, con un lenguaje cercano, que infunde tranquilidad y comprensión. Tiene partes dedicadas exclusivamente a los padres, estas aparecen en rojo, a Gina le gustó este detalle ya que se sintió un poco más incluida. Aunque este nos gustó mucho más que el anterior, también está un poco obsoleto, ya que las autoras abogan por la anestesia como único método anti-dolor, o el uso de la lavativa como algo usual. CONCLUSIÓN: El libro es muy ameno y ayuda a entender los cambios, sobretodo anímicos, por los que puedes pasar durante el embarazo. Seguramente a la pareja de la gestante le gustará el libro ya que se sentirá mas incluid@.
    • “<Parto seguro” (B. Smulders; M. Croon) : Este libro es una guía que pretende ayudar a la futura mamá a prepararse para el momento del parto. Está escrito por dos comadronas holandesas con extensa experiencia en partos en casa (muy comunes en varios países europeos), por lo que pretenden que las futuras madres vean ese momento como algo natural. Además de explicar cómo es un parto de manera fisiológica, describe situaciones, da consejos y <abre tu mente a conocer lo que es realmente un parto, no lo que vemos en las películas o nos tiene acostumbrada esta sociedad de partos medicalizados e instrumentalizados. Aunque las situaciones que se describen en el libro distan mucho de la mayoría de los partos españoles, la idea principal del libro es transmitir confianza y disuadir miedos. Y tengo que decir que en mi caso lo consiguió 100%. Faltaba muy poco para la FPP* cuando empecé a leerlo y hasta ese momento no me sentía nada preparada para parir. Me aterraba que llegara ese momento que sabia que era inevitable. A medida que leía el libro, lleno de experiencias reales, algo en mi iba cambiando y poco a poco esos miedos se esfumaron y por primera vez sentí que estaba preparada para el momento. Gina siempre me recuerda que ese libro provoco un antes y un después en mi actitud. CONCLUSIÓN: Aunque luego cada parto es diferente y es imposible prever como sucederá, el libro te ayuda a entender y ser más consciente de todo lo que sucede durante este. Además te muestra que tu parto no tiene porqué ser medicalizado, que existen los partos naturales y que todas las mujeres son capaces de pasar por ellos.

    Aunque como buenas devoralibros nos hubiera gustado leer mucho más sobre el tema, tenemos que confesaros que nos interesaba más la crianza de nuestro futuro hijo, por lo que nuestras lecturas fueron más amplias en ese campo. Esperamos que este post os sirva de ayuda a la hora de escoger lecturas y si os gustan este tipo de entradas nos lo dejéis en los comentarios y en un futuro os reseñaremos libros sobre otros temas. También nos podéis explicar cuales fueron vuestros libros de cabecera durante el embarazo, o aquellos que no os gustaron nada de nada.

    *Fecha probable de parto

    viernes, 19 de agosto de 2016

    Nuestra experiencia con... la bañera Tummy Tub

    Mucho antes de nacer Martí, mucho antes incluso de empezar con el proceso de reproducción asistida, un día viendo un capítulo de bebé a Bordo vimos a una familia usando una bañera muy parecida a un cubo. El padre muy emocionado metía a su bebita muy suavemente en el agua y la pequeña se quedaba extasiada allí dentro. De pronto se creó un momento mágico entre padre y bebé. En ese instante yo (Gina) tuve claro que quería que ese fuera mi momento con mi hijo, que cuando tuviera un bebé quería disfrutar con él de ese pequeño momento de placer. Así pues, cuando esperábamos a Martí lo teníamos claro, necesitábamos una bañera como esa. 

    La bañera en cuestión se llama Tummy tub. Se trata de una especie de cubo con el fondo ovalado que imita la forma del útero. Según la web oficial, se trata de una bañera que intenta imitar las condiciones en las que se encontraba el bebé dentro del vientre materno. La bañera permite al bebé adoptar la misma posición que tenía en el útero, y al estar sumergido en agua calentita se siente seguro y relajado. Además también se dice que es una bañera anti cólicos, ya que la posición que toma el bebé alivia la presión del abdomen del recién nacido. Se trata de una bañera que puedes usar des del nacimiento, incluso con bebés prematuros, hasta los 8 kilos aproximadamente. Su precio ronda los 25€ y actualmente se puede adquirir en casi todas las tiendas de puericultura.


    Cuando buscas vídeos de experiencias con la Tummy tub en Youtube veréis bebés súper relajados, que se duermen en el agua, que entran llorando y que solo tocar el agua paran... Cuando nació Martí me moría de ganas de que se le cayera el cordón umbilical para poder estrenar la bañera, seria nuestro momento, Aroha tenia los momentos de lactancia, yo el baño.



    Los primeros días de usar la bañera me costaba un poco introducir al pequeño en el agua, era un bebé de solo una semana, frágil, pequeño... Pero a la semana le pillé el truco y cada día fue más fácil. El truco estaba en poner la bañera en el suelo (aunque se puede poner sobre cualquier superficie dura, eso va a gusto del consumidor!) y al lado un escalón de Ikea donde yo me sentaba, para estar a su altura y no tener dolor de espalda. No hay que llenar mucho la bañera ya que el bebé tiene que tocar con los pies/culo (al principio se encogen como ranitas) el fondo de esta, y el agua le tiene que llegar por los hombros. Hay que coger el bebé con las dos manos, una poniéndola debajo del culo y la otra debajo de la barbilla, y acompañarlo hasta el fondo de la bañera. La mano que aguanta el culete del bebé luego será la que sirva para lavarlo, mientras que la otra le aguantará la cabeza durante todo el baño.


    Des de su primer baño Martí demostró su amor por el agua, al ponerlo en la bañera por primera vez puso una cara extraña, pero sólo duró un momento y pronto se sintió la mar de cómodo. En un primer momento parecía que la bañera cumpliría exactamente con nuestras expectativas, Martí estaba relajado y a gusto, pero esa sensación sólo duró unos instantes. Pocos minutos después de entrar por primera vez en el agua Martí empezó a moverse mucho, pataleando y salpicando, se le veía feliz, pero muy MUY activo. Des del primer día Martí disfrutó muchísimo de su bañera, pero de forma muy diferente a la que esperábamos. En el instante en que nuestro pequeño tocaba el agua sacaba toda su energía, antes de los quince días de vida se ponía de pie en la bañera, chapoteaba, salpicaba... era el momento más feliz del día, allí dentro se sentía ligero y exploraba su cuerpo con muchísima más agilidad que en el exterior, ya que quedaba cubierto de agua.


    Hemos estado usando la bañera des del primer baño hasta los 5 meses, aunque seguramente la mayoría de gente lo podría alargar más tiempo, pero como Martí es un niño grande y muy movido al llegar a esa edad había más agua fuera que dentro de la bañera y vimos que necesitaba más espacio.

    En conclusión, si nos preguntáis: recomendáis la bañera Tummy tub? Nosotras sin lugar a duda la recomendamos. Aunque nuestras expectativas de que los baños fueran un momento relajado no se cumplieron (ya lo dicen los sabios, las expectativas no son buenas que luego llevan a decepciones...), Martí la disfrutó a su manera, se sentía genial dentro, al llegarle el agua hasta el cuello se sentía más envuelto y ligero, y sin duda ese efecto no lo podría haber encontrado en una bañera más convencional.